sábado, 10 de enero de 2009

LOS LOBOS Y LOS CARNEROS.



Intentaban los lobos sorprender a un rebaño de carneros. Pero gracias a los perros guardianes, no podían conseguirlo. Entonces decidieron emplear su astucia. Enviaron unos delegados a los carneros para pedirles que les entregaran a sus perros diciéndoles:
-Los perros son los causantes de que haya enemistad entre ustedes y nosotros. Sólo tienen que entregárnoslos y la paz reinará entre nosotros.
Y los ingenuos carneros, sin sospechar lo que sucedería, les entregaron los perros, y los lobos, ya libres de los perros, se apoderaron sin problemas del rebaño.

Nunca entregues a los enemigos a los que te dan apoyo.

Esopo.

2 comentarios:

Herodoto dijo...

Admirable animal, el perro. Tan fiel, tan amigo del hombre, tan dispuesto a sacrificarse por él... Siempre se ha dicho que carneros y ovejas son los animales más estúpidos del mundo.

Lacedemonia dijo...

Me encantan los perros. Son generalmente mejores que los hombres. Sin embargo hay perros que, sin olvidar su nobleza, sí olvidan cuál es el fin que persiguen, y a veces lo confunden con los medios.
Lo de los lobos es comprensible: buscan su propia satisfacción, y las ovejas acabarán en sus tripas sin duda alguna. Pero los perros... ¿a quiénes se deben? ¿A las ovejas? ¿No es más cierto que se deben al pastor, o incluso a las personas que al final disfrutarán de la carne y de la lana de las ovejas?
Está en la naturaleza de los perros luchar contra los lobos. No hay pacto posible entre ellos, y los perros irían contra sus principios si pretendieran repartirse la carne con los lobos. Se puede aceptar cierta tibieza tal vez, pero... ¿hasta qué punto? ¿No ha ocurrido siempre que los lobos degollarán a los perros mientras duermen si éstos cometen la imprudencia de ofrecer sus gargantas? Si las ovejas son masocas, allá ellas. Yo desde luego, como comprador del mercado y consumidor de cordero, rechazo totalmente las sobras que hayan dejado los lobos. Ya comeré pollo o un buen bocata panceta, y el perro que corra libre por el jardín, que se lo ha ganado.