Esta imágen corresponde a Guillem H. Pongiluppi: http://www.guillemhp.com/, ilustrador del libro que nombramos a continuación, sobre el ejército de Jaime I.Pues bien, llevamos un tiempo desentrañando el "secreto", a voces de la prenda denominada como perpunte, buscando representaciones pictóricas e intentando interpretar, todos los textos (innumerables en el que se le nombran).
Ayer Don Ximeno vovió a dar una vuelta de tuerca al tema en esta entrada del foro de Fidelis:
Trayéndola aquí:
"El catedrático catalán de la Universidad de Barcelona, Francesc Xavier Hernàndez (http://www.xavier-hernandez.com/gallery/thumbnails.php?album=3), ha publicado recientemente (abril de 2009) el libro, estilo Osprey/Almena, “Els Exèrcits de Jaume I”, el cual, amablemente, me dió a conocer Jaume de Montrull en Ciutadilla.
He tardado en conseguirlo pero, guiado por mi interés en el famoso y escurridizo “perpunt” , lo he conseguido al fin.
Y esto es lo que dice el subsodicho F. X. Hernàndez, sobre el perpunt:
“Sobre el ausberg (cota de mallas) se colocaba el perpunte, de tejido fuerte o incluso de cuero, que era una suerte de túnica larga, probablemente sin mangas, acolchada y pespunteada, que representaba un excelente amortiguador de golpes. Parece que, a veces, contaba incluso con elementos metálicos o “farcits” que le hacían más resistente. Fuera más lógico pensar que esta pieza debería colocarse bajo el ausberg, para mayor comodidad del guerrero, pero el ausberg o cota de mallas era caro y difícil de obtener y, por tanto, se había de proteger. La cota de malla contenía miles de pequeñas anillas de hierro, y su coste podía ser el equivalente a los ingresos anuales de una villa.
A menudo, entre el perpunte y el ausberg se colocaba una sobreveste, que era otra pieza de ropa más ligera que el perpunte y con motivos heráldicos. Este puede ser el motivo que explicaría las mangas con señales heráldicas que sobresalen de perpuntes austeros, y que encontramos en algunas pinturas murales catalanas, como por ejemplo las mostradas en el Palacio de Aguilar o en el Tinell. Otra explicación para explicar estos detalles iconográficos sería la existencia de perpuntes con mangas cortas y amplias.

Sin embargo esta particularidad de llevar el perpunte sobre el ausberg es típicamente catalana y aragonesa, teniendo en cuenta que los caballeros franceses acostumbraban a llevar el “jacquetó”, la pieza acolchada equivalente al perpunte, justamente debajo del ausberg. Por su parte, el ausberg lo cubrían con la sobrevest e que llevaba señales heráldicas. La diferencia de costumbre, de hábito, puede deberse a razones de riqueza o de espíritu práctico. Así, los caballeros catalanes preferían proteger el ausberg con una pieza pesada y resistente, que les hacía durar la malla, aunque no fuese útil como soporte para una heráldica llamativa.
En cualquier caso, parece que el perpunte ofrecía una protección notable y, además, era la pieza defensiva usada por los soldados que no disponían de cotas de malla, así como por los caballeros que no tenían tiempo de colocarse toda la armadura, como nos relata el mismo rey Jaime durante la batalla de Portopí: “I davallàrem i ens vestirem el seu i el nostre perpunt i tinguérem la nostra capellina a la testa”.
Pero esta disposición semioculta de la sobreveste no debía ser sistemática. Al principio, la sobreveste con las señales heráldicas se podía llevar directamente sobre el ausberg y bajo el perpunte, o bien sobre el propio perpunte. Al respecto, la iconografía mural es bastante esclarecedora. Las pinturas del Palacio Aguilar y del Tinell, referidas a la conquista de Mallorca, nos muestran guerreros con perpuntes al exterior, aunque por debajo de estos aparecen las mangas de la sobreveste con señales heráldicas. Contrariamente, las pinturas de Alcañiz, más cercanas a la conquista de Valencia, nos muestran sobrevestes con gran despliegue de señales heráldicas. El cambio podría evidenciar una mayor y progresiva tendencia a mostrar las señales heráldicas a lo largo del siglo XIII. Aunque también cabe la posibilidad de que lo que se nos muestra en Alcañiz sea una parada militar en la que los guerreros no llevan perpunte, a diferencia de las pinturas de El Tinell y el Palacio de Aguilar, que nos muestran una situación de combate”.
Algunas de las láminas que ilustran estas descripciones:


Yo voy a ir encargando el mismo, y otra cosa que queda claro, el capacete, con alas o sin ellas, pintado con la heráldica concreta.
Gracias Don Ximeno, por tu infatigable investigación.





