sábado, 6 de febrero de 2010

Flechas de filosofía.


Mi amigo Jose Luis; amigo y buena persona; pues lo ha demostrado en muchas ocasiones, me mandó en su día un mail con un pensamiento filosófico sobre lo que significa tirar con arco.


Abusando de su bondad lo traigo por aquí e incluso me animaré a ampliarlo.

Disfrutarlo, porque: ¿qué sería de la trascendencia humana sin pensamientos profundos, ni búsquedas filosóficas?

"...una vez leí una frase de un constructor de arcos ingles, que comentaba que el sonido del batido de la cuerda y el silbido de la flecha, es tañido del arpa que revive nuestros instintos ancestrales que todos guardamos en los genes de nuestros cuerpos desde los orígenes, ya que nuestros ancestros siglos atrás cazaron y usaron un arco.

Quizás por ello muchas civilizacion más espirituales y orientales han conservado mejor el uso de arco.

Las armas de fuego son al contrario muy modernas para nuestros siglos de evolución y siempre suponen algo brusco, ruidoso y contra natura ya que en nuestro alrededor salvo el poder del trueno y volcanes etc no se producen esos efectos e implican lo desconocido y nuestra impotencia ante esos efectos, por lo que altera nuestro espíritu."

Ahora mi cosecha:

El arco acompaña a la humanidad desde épocas ancestrales. Está dentro de su naturaleza.


Las primeras representaciones pictóricas, ya mostraban hombres cazando con arcos.

En múltiples pinturas rupestres encontramos imágenes similares.


La flecha que vuela lanzada por el arquero es simil de la vida que traza su trayectoria por si misma, una vez abandona el arco de su tirador.

También leí un simil, del arco y la flecha comparado con un padre y su hijo, el arco es el padre, que tensa y apunta, pero una vez suelta la flecha; el hijo; éste debe hacer su recorrido sólo, el arquero sólo puede confiar en haber dado el impulso y la orientación necesaria para la flecha encuenre su objetivo y no se desvíe o pierda por el camino.
Puro sentido de la vida arquero.
El arco está dentro de nuestra memoria colectiva, incluso en los tiempos más modernos, ¿Qué niño no juega con un arco de juguete bien de fabricación propia, bien comprado?
Forma parte de nuestra iconografía y de nuestros héroes: Robin Hood, La Flecha Negra, Guillerno Tell, los Xious, los Apaches, los exploradores de la caballería yanki distinguiendo a las diferentes tribus por el tipo de flecha...
Debe de ser por todo eso y por más, que el que se anima a tirar con arco y lo hace además, en camaradería y a campo abierto, despierta dentro de él, un instinto, que quizás olvidado, quizás dormido, vuelve a arrastrarle a perseguir con sus flechas a las pieza que presentará ante su tribu.
AU!!

3 comentarios:

Herodoto dijo...

Hermosas reflexiones...

Y sin embargo... el arquero mata de lejos, de forma cobarde, sin aproximarse al adversario y darle la oportunidad del enfrentamiento tú a tú, mirándole a los ojos y desafiándole con los puños, la daga, el cuchillo o la espada... Como hoy el francotirador que extermina desde el anonimato de su oculta posición, como el piloto de un avión de combate que dispara un misil sin tener conocimiento de a quién va a masacrar.

No es noble, muchacho... por mucha filosofía que lo arrope.

Lacedemonia dijo...

Oye una cosa...
¿Estáis fusilando a flechazos un grifo?
Qué apropiado, por Belcebú...

JESUS FIDELIS dijo...

Herodoto: ¡UY lo que me ha dicho!! :-)

Lace, efectivamente un grifo, si es queeeee...