sábado, 16 de mayo de 2009

EXPOSICION ALAGON


Mañana domingo, montaremos una exposición en la Casa de la Cultura de Alagón, estáis invitados a acercaros por allí para verla.
El lunes día 18 la inahuguración será a las 19:30.
A pesar de lo que pone el cartel la exposición estará abierta en horario de 17:30 a 21:00, hasta final del mes de mayo, en la sal de exposiciones nº 2 de la Casa de Cultura.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Reflexiones Recreacionistas ¿si hay que llamarlo así?

Don Ximeno Cornell, prohombre de sobrada y contrastada sabiduría, reflexiona en "voz alta", sobre esta afición que es el recreacionismo... :

"El haber visto unas cuantas discusiones sobre qué sea el “recreacionismo” y sus límites, me ha llevado a intentar reflexionar sobre ello, desde un planteamiento general, sin tener en cuenta ni lo que se viene haciendo, ni a los grupos que lo han hecho o lo hacen, intentando buscar algunos criterios que me permitan consolidar lo que, para mí, desde un punto de vista personal, “debe ser” la actividad recreacionista.
Vaya por delante, no obstante, que yo en absoluto creo que la Edad Media pueda ser “recreada”, sino solamente emulada y ni siquiera esto puede serlo en todos sus aspectos. De hecho creo que la “Recreación” medieval tiene un límite imposible de traspasar, la mentalidad contemporánea. Nadie de nosotros puede acercarse al Medievo obviando los cambios de valores éticos, políticos, culturales, sociales y científicos ocasionados en los siglos que nos separan del referido Medievo. Por tanto, sólo será recreable la cultura material –sólo alguna parte- y los gestos formales del Medievo –no todos-.
Eso me lleva a pensar que, estrictamente hablando, no estamos “recreando” –el término no me parece demasiado válido-, sino simplemente imitando, emulando, algo con mayor o menor intensidad. Sin embargo, es cierto que el uso del término no solo está consolidado sino que puede ser muy útil para referirse a aquella actividad de emulación que pretende mayor fidelidad en aquello del Medievo que es susceptible de ser emulado.Aclarada esa posición de principio, considero que nuestra actividad, si busca fidelidad, debe someterse a reglas de máximos o mínimos que permitan catalogar lo que se realiza como “recreacionista” o no, y, en su caso, establecer el nivel de recreación, dado que individuos, grupos y eventos tienen muy distintos grados de compromiso o de simple intensidad recreativa.
Así pues, entrando en harina, entiendo que en toda actividad hay un sujeto que la realiza –el actor, el recreador en nuestro caso- y un objeto, en sentido amplio, que la recibe –lo actuado, lo recreado-, de modo que las reglas deberían afectar a ambos.
Desde el punto de vista de lo recreado y teniendo en cuenta que tanto puede tratarse de un elemento de la cultura material –un cinturón de cordobán, por ejemplo- como de un gesto de la “cultura inmaterial” –la esgrima con espada de una mano, por ejemplo-, me parece evidente que deben conjugarse varios principios:
El cronológico.- Han de ser determinantes las fechas post quem y ante quem, entre las cuáles el objeto existe y se halla atestiguado –de forma esporádica primero, canónica después y residual más tarde-, bien arqueológicamente, bien en fuentes textuales o figurativas. Y eso, sin dejar de considerar, todos los problemas de interpretación que siempre tienen las fuentes y objetos arqueológicos, y más cuando nos aproximamos a situaciones próximas a los márgenes temporales.
El geográfico.- El objeto debe ser normal en el espacio geográfico al que se pretende referir, con ciertos márgenes de tolerancia, puesto que no parece excluible la existencia de elementos excepcionales por inhabituales, pero que, coincidiendo cronológicamente, pertenecen a otros espacios culturales con fácil, o al menos no muy difícil, interrelación, especialmente si es comercial.
El estamental.- El objeto o gesto ha de ser usual en el estrato social –nobleza, iglesia, burgueses, campesinado, gleba- que se pretende recrear o, al menos, no ser imposible su uso por persona de otro estamento, siempre y cuando la “situación” recreada lo permita.
De oficio.- El objeto recreado no ha de estar en abierta disonancia con la función que le es propia o plausible.
Desde el punto de vista del sujeto, el recreador, la actividad a realizar ha de ponerse en relación con, yo creo, tres ámbitos distintos pero simultáneos:
Ámbito del individuo o criterio, si se quiere, del personaje (histórico o arquetípico) a recrear; personaje que ha de someterse también a los criterios del objeto (cronológico, geográfico, estamental y de oficio), pero que pueden moderarse en función de la historia personal, real o inventada, con la que se pretenda fundamentar, dotar de carne, a dicho personaje.
Ámbito del grupo en que se inserta el recreador, el cuál ha de tener, como grupo, unos objetivos, un fines teleológicos, próximo y último, de su actividad recreadora; fines que han de ser capaces de asumir e integrar a los personajes o arquetipos individuales, huyendo de la incoherencia como de la peste negra.
Pero, además, si la actividad recreadora es producto de la relación entre sujeto y objeto, es muy, pero que muy, transcendente el espacio en que tal confluencia se produce. Me refiero así al “ámbito del Evento” . De hecho, las reglas puestas al evento por su organizador (ya sea Hastings, Ciutadilla o una acampada libre) modelan y predeterminan el juego de los principios generales, pues pueden limitar la aplicación de los principios de cronología, interrelación, estamentalidad, etc. y exigir un mayor o menor grado de intensidad recreativa.
Con ello, la intensidad, entramos, yo creo, en otra discusión que ha dado pie a muchos encontronazos dialécticos, pues todos son los grupos que reclaman el término “recreacionista” para su actividad propia, llegando, en algunos casos y si no se siguen sus pautas grupales, a negar su uso a los demás.
Sin embargo, parto de la base de que, como ya he dicho antes, la recreación “total” es imposible; hay aspectos de la vida medieval que no son recreables y otros que nadie recrea, ni está dispuesto a recrear. Yo no me veo recreando ni los aspectos lingüísticos, hablando el navarroaragonés del “In Excelsis Dei Thesauris” en los campamentos en que participe, ni tratando a las mujeres como a seres inferiores. Quiero decir que, caso de que fuera posible dicha recreación total, sólo esta totalidad tendría derecho a denominarse, con absoluta exclusividad, “recreación medieval”, pero siendo esto imposible, toda emulación medieval es recreación, difiriendo únicamente por la intensidad en su ejercicio. Sólo cabría negar el uso del término, yo entiendo, a aquel evento, grupo, personaje, objeto o gesto que rompa flagrantemente, y más si es sabiendas, un principio que sí que debe ser sagrado para todo pretendido recreacionista: la interdicción de la anacronía.
Otra cosa que habría de excluirse es la generalización de las excepciones. Una excepción a la normalidad (un elemento respecto del personaje, un personaje respecto del grupo o un grupo respecto del evento) es admisible sólo si es justificada, pero no cabe la generalización de estas en un mismo personaje o grupo, salvo que lo sean por el evento. Por ejemplo, si el evento es la recreación de la batalla del Céfiso, en 1311, no sería inaceptable que gran parte de los caballeros que acompañan a los almogávares fueran, tras casi una década de razzia, guarnecidos con defensas bizantinas, alanas o turcas.
En definitiva, a mi parecer el “recreacionismo” es un fenómeno mucho más amplio de lo que, en principio, parece. Y caben en él grupos con fines muy distintos, desde los volcados a la “pedagogía docente” hasta los simplemente “lúdicos”, desde aquellos que se centran exclusivamente en el recreacionismo fundamentalmente arqueológico como otros con mayor grado de tolerancia, los viejos y los noveles. Todos, sin más límites que la búsqueda, más o menos perseguida, más o menos lograda, de la coherencia.
De todas formas no lo tengo muy claro y esta homilía que he soltado, para mi descargo y organización mental, no es más que una visión personal con mucho que pulir y reconsiderar, y que pongo en abierto por si puede servir de algo."

sábado, 9 de mayo de 2009

Código Peracense


Traigámoslo por aquí, redactado y recopilado por Enrique Villuendas:

CÓDICE DE PERACENSE

§ El encuentro anual del castillo de Peracense, organizado por la asociación recreacionista Fidelis Regi, tiene por objeto fomentar, desarrollar y mejorar el recreacionismo medieval militar y civil centrado en el siglo XIII en la Corona de Aragón, de modo que los miembros de los grupos participantes en el mismo se comprometerán a acomodar sus equipos, enseres y vestimentas a las recomendaciones (no imposiciones) establecidas en dicho encuentro, recomendaciones que estarán basadas en documentación visual o escrita y serán planteadas previa discusión, comentario y consenso de los participantes en cada edición, proponiéndose cada año un escalón mayor en el perfeccionamiento de la recreación de un campamento medieval en el Aragón del reinado de Pedro II y Jaime I.
§ Partiendo de este principio, en la Segunda Edición del encuentro de Peracense (8-10 de agosto de 2008) los grupos participantes alcanzaron los siguientes acuerdos:
1.- Del campamento y los participantes:
a) Los participantes recrearán un campamento formado por grupos o personas particulares pertenecientes a colectivos militares y civiles documentados en la primera mitad del siglo XIII.
b) El campamento se ubicará en las diferentes lizas o plazas de armas del castillo, estará limitado y aislado mediante cordajes del entorno del castillo, y no admitirá en su interior a nadie que no vaya correctamente equipado a excepción de visitas puntuales (familiares y amigos de los miembros participantes).
c) El campamento podrá incluir pabellones, armeros, toldos, mobiliario y todos aquellos elementos que estén convenientemente documentados en fuentes históricas.
d) El equipamiento de cada participante deberá estar rigurosamente documentado en cualquiera de las muchas fuentes históricas primarias y secundarias de las que se dispone: bien sean manuscritos, esculturas, pinturas, descripciones o estudios medievales contemporáneos, para lo cual en todo momento se dispondrá de la información, consejo y asesoramiento de los miembros de los diferentes grupos participantes.
2.- De los utensilios y materiales:
a) Se evitará en todo momento el uso de utensilios, elementos de consumo, herramientas y materiales no históricos (móviles, tabaco, dinero, latas, objetos de plástico) dentro de los límites del campamento.
b) El uso de materiales no históricos pero de uso prescriptivo por razones de salud (gafas, medicamentos varios y otros) será permitido pero siempre con discreción y en la medida de lo posible fuera de los límites físicos del campamento.
3.- De los pabellones:
a) Los participantes que pernocten o guarden utensilios en el castillo deberán hacerlo en pabellones que respondan a modelos históricamente documentados. De forma consensuada se determinará cuáles de ellos son apropiados y cuáles no.
b) Los pabellones que contengan materiales y utensilios no históricos, así como aquellos donde se guarden equipajes y enseres modernos, deberán permanecer cerrados.
4.- De las comidas:
a) Las comidas se realizarán en común y evitando la presencia de materiales no históricos tales como vasos o botellas de plástico, tenedores, cucharas y cuchillos de acero inoxidable.
b) Se procurará en la medida de lo posible no consumir alimentos como chorizo, tomate, maíz, chicle, patata, pimientos, chocolate y todos aquellos no correspondientes al período recreado.
5.- De las armas:
a) Aquellos particulares o colectivos que representen estamentos militares deberán ir armados con utensilios propios de la primera mitad del siglo XIII, entendiendo por tales yelmo normando o cerrado sin facial abatible, espada de una mano, rodela, escudo de cometa o español del siglo XIII, broquel, mangual, hacha, o lanza.
b) No se recomendará el uso de espada de mano y media, brigantina, yelmos con visera abatible, guanteletes o armadura de placas.
6.- De la seguridad en las batallas:
a) Cuando los participantes recreen una batalla o asalto, éste se realizará siguiendo normas básicas de seguridad tales como:
-Acotamiento del campo de batalla.
-Uso de protecciones (yelmo, guantes, gambesón) .
-Prohibición de tirar golpes de punta o a la cabeza.
b) En el caso de tiradores de esgrima especialmente experimentados se podrá permitir una cierta relajación de estas normas. No obstante siempre será recomendable el seguimiento de las mismas... (yo no comparto esta norma, salvo que sea combate concertado entre dos, pero las prohibiciones-recomendaciones son para todos, sean quienes sean, y por supuesto el organizador tiene que predicar con el ejemplo).
7.- De las actividades de los arqueros y ballesteros:
a) Los recreacionistas que hagan ostentación o uso de arcos o ballestas serán responsables en todo momento de su custodia y de su correcta utilización. Igualmente, serán responsables de conocer y aplicar las medidas de seguridad establecidas por la organización, de tener en vigor la correspondiente documentación y de cumplir en todo momento la legislación vigente, en concreto el Real Decreto 137/1993, de 29 de enero, sobre el Reglamento de Armas. Se permitirá la utilización de arcos y ballestas por otros recreacionistas siempre que se realice bajo la supervisión directa de personas cualificadas, que les instruyan en su manejo y en la aplicación de los protocolos de seguridad.
b) Las zonas de tiro deberán estar acotadas y delimitadas para evitar el paso de participantes o público en general. Recomendándose las siguientes medidas y características para dicha zona de tiro:
b.1) –Se procurarán zonas en las que la zona posterior a las dianas de tiro esté dotada de algún tipo de parapeto que detenga las flechas, en forma de obstáculo topográfico o arquitectónico, como podría ser un talud o un muro. Si no existiera se colorarían mallas de contención que abarquen la anchura total de la zona de tiro, y de altura equivalente al segmento comprendido desde el suelo y un ángulo de 10º medido desde el punto de vista del tirador, lo que equivale a unos 3 m de altura para una distancia de 20 m.
Colocándose los serones en el suelo si fuera necesario, para ganar un metro más de seguridad en altura. Así mismo si es posible se buscará que un lateral del pasillo o zona de tiro este cubierto o cerrado siendo ideal por ejemplo un espacio parecido a un frontón. La zona no cubierta o protegida por medios físicos y se delimitará con cuerdas y otros sistemas de aviso que impidan y marquen esa zona de peligro impidiendo el paso.
b.2) Medias de la zona de tiro: distancias de tiro no superiores de 18 a 20 metros, salvo actividades especiales en las que se determinaran medidas adicionales de seguridad.Para el ancho de la zona de tiro es recomendable seguir reglamentaciones, se especifica 75 cm de anchura mínima por calle o pasillo de tiro por arquero lo que se permite a este una zona suficientemente cómoda para tirar, mover el arco, girarse, etc. Por ejemplo en una línea de tiro de 6 metros 8 arqueros.
b.3) Pasillos de seguridad. Se establecerán unas zonas de seguridad en forma de corredor, que rodearán completamente la zona de tiro y tendrán las siguientes dimensiones y características: Antes de la zona de tiro, un pasillo de 2 m de anchura mínimo 1,5 mts, entre la línea de tiro en la que se colocan los arqueros y la línea en que estará el público u otros recreacionistas. Esta zona debe permitir el control del acceso a la zona de tiro y al publico observar a los arqueros, pero sin que de ninguna manera se interfiera en las actividades de tiro. En los laterales de la zona de tiro se establecerá un área de seguridad mínima de 15º, medida desde las posiciones más extremas en las que se puedan colocar los arqueros en la línea de tiro, lo que equivale a un pasillo de 5 m de anchura para una distancia de tiro de 20 m. Dentro de esta zona existe riesgo de que se pueda desviar accidentalmente alguna flecha, por lo que bajo ningún concepto se realizará la actividad de tiro si dentro de ella se encontrasen personas u objetos que puedan ser dañados o interferir en la trayectoria de las flechas y provocar su rebote. Tras la línea de las dianas se establecerá una zona de seguridad y paso. En el caso de que existiese un parapeto u obstáculo natural o arquitectónico que detuviese las flechas de forma eficiente, el pasillo de seguridad tendrá una anchura mínima de 1,5 m para permitir la instalación, manipulación y mantenimiento de las dianas y la recuperación de las flechas. En el caso de que no existiese ningún obstáculo, la zona de seguridad tendrá una anchura mínima igual a la distancia de tiro, o aquella que el sentido común recomiende para evitar incidentes, según las peculiaridades de la zona de tiro. Dentro de esta zona existe un alto riesgo de que las flechas puedan impactar dentro de ella, por lo que bajo ningún concepto se realizará la actividad de tiro si dentro de ella se encontrasen personas u objetos que puedan ser dañados o interferir en la trayectoria de las flechas.
c) Existirá una persona responsable de la actividad de tiro en cada momento. Que marcara los tiempos de tiro y receso para recoger flechas o interrumpirá dicha actividad en caso de algún problema. Este marcará una disciplina en el tiro y unas reglas que todo el mundo ha de cumplir y acatar.
d) Se evitara el tiro por encima de los campamentos o lugares frecuentados por participantes y público (por ejemplo desde las almenas a los patios, salvo zonas convenientemente delimitadas o preparadas).
e) No se permite la utilización de arcos, ballestas, u otros tipos de armas, a las personas que se encuentren bajo los efectos de sustancias de abuso, estupefacientes, psicotrópicas, o que pudieran en alguna forma afectar la capacidad de juicio o la percepción de la realidad.
f) La custodia de los arcos, ballestas, flechas y virotes serán responsabilidad de cada grupo y deberán ser guardados o mantenerse fuera del alcance del público o personal que no conozca su uso. Un arco y las flechas no deberán estar juntos y al alcance de cualquier persona ajena a su utilización por el peligro que implican.
g) Las flechas de impacto utilizadas en las algaradas y simulacros de batallas deberán cumplir unas normas estrictas para la seguridad de todos. Antes de su utilización en las algaras o batallas el responsable de cada grupo de arqueros o artilleros comprobará el cumplimiento de dichas normas de seguridad.
h) Condiciones de tiro en simulacros de batallas o algaradas:
h.1) Éstas deberán estar perfectamente planificadas y existirá plena información de todos los participantes de la dirección de donde vendrán los proyectiles, órdenes de mando para cubrirse o número de tandas de descargas, sean flechas, etc.
h.2) En la retaguardia y en los flancos de las tropas participantes en una algarada se mantendrán unas zonas de seguridad libres de público o de otros participantes en la misma que no están directamente implicados. Esas zonas se acotarán con medios físicos o con personal responsable para impedir el acceso de público (ver medidas zonas de tiro).
h.3) En todo momento los dos bandos, tanto el que emite proyectiles como el que los recibe, estarán en contacto visual o por cualquier otro medio, para en un momento dado cortar las secuencias de tiro si fuera necesario.
h.4) Existirá una persona responsable de la actividad de tiro en cada momento. Que marcara los tiempos de tiro, cadencia y pausas. El se encargara de interrumpir dicha actividad en caso de algún problema. Este marcará una disciplina en el tiro y unas reglas que todo el mundo ha de cumplir y acatar.Este conjunto de recomendaciones podrá estar sujeto a las variaciones que se estimen oportunas, las cuales serán discutidas, consensuadas y aceptadas por todos los grupos participantes.
Bien, este es el códice Peracense, releyéndolo, pienso en voz alta, que todavía requiere de muchas inclusiones y ampliaciones, a parte de que cada año, se haga un llamamiento indicando las restricciones y exigencias y la normativa concreta .
De esta manera, aumentando paulatinamente las exigencias, es cuando se podrá crear un evento de clara calidad recreacionista.
Por otro lado comparto opiniones que hay por ahí que indican que la clave no está en las normas, sino en la mentalidad, completamente de acuerdo, pero son una primera barrera de eliminación o de selección, que está claro que no acabaahí y que tiene más que ver con la concienciación, motivación, e incluso de la vergüenza de la persona que acude a dicho evento.
Seguiremos hablando por áquí de este tema.
Las normas de la batalla de Teruel eran mucho más amplias que las indicadas aquí, y aún tienen que aumentar.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Ciutadilla 2009


Lamentablemente no pude estar en Ciutadilla y me hubiera gustado, y mucho.

Está claro que es un evento de referencia en la recreación medieval española.

Esto se lo ha ganado por la cantidad de años que se lleva haciendo y la capacidad de convocatoria que tiene. Este año es un ejemplo claro, con el mayor campamento de recreación que yo haya visto en territorio patrio y más de 200 recreacionistas.



Las cosas vistas desde la distancia y escuchadas muchas versiones, te da cierta perspectivas de las cosas.


La gente señaló sus claros (los más) y los oscuros (los menos).

Quizás el elemento de mayor fricción la batalla.


Sin entrar en más disquisiciones, entiendo, que lo que debe de primar en una algarada es la seguridad por encima de todo.

Está demostrado, al menos de momento, con las algaradas que conocemos, que cuanto más reglada y coordina está, más divertida para los participantes y vistosa para los espectadores.

Si no, aquello se convierte en un "Sin Dios" y no se ve nada. Las algaradas claras y el chocolate espeso.

Si luego, hay personas o grupos que les va más "la marcha", fuera de la algarada conjunta, que se desafíen, se combate como covengan ambas partes, bien uno contra uno, o por colectivos.

En este caso, es la responsabilida individual de cada uno, la que indicará cómo actuar y cuales son los golpes y protecciones que admiten, en caso de accidente, siempre que se guarde un perímetro de seguridad, que evite daños a espectadores, será unicamente responsabilides de los actores (entendiendo éstos, los ejecutantes de la acción).

El organizador de una algarada no debe de asumir como responsabilidad propia los "ardores guerreros" de individuos o grupos.

Por eso, bajo mi opinión, discriminar, por un lado, algaradas colectivas, regladas (al máximo posible) y dirigidas. Por otro, desafios personales o colectivos, a voluntad de los contendientes y bajo su responsabilidad. Y ahí a dar toda la caña que quieran darse, o darnos.

Por supuesto las normas de la algaradas, dictadas por los organizadores, con capacidad de ordeno y mando y la potestad de separar de la acción a cualquiera que las contravenga.

Los accidentes, surgen, cuanto más se trabaje y se haga por evitarlos, mejor, más tarde aparecerán y menos graves serán. Si se actúa de manera permisiva, puede derivar en un suceso luctuoso (vamos triste o penoso), y entonces no habrá vuelta atrás. Nos lamentaremos, pero el escenario será otro y posiblemente alguien de fuera (quizás algún organismo oficial), ponga los puntos sobre las ies que nosotros no queremos, podemos o sabemos poner.

sábado, 2 de mayo de 2009

Prim y los Castillejos.

Hay dos personajes históricos que me gustan sobre manera. He leído sus biografía y todo lo que he podido sobre ellos.
Son Valeriano Weyler (el "Tigre de la Manigua") y Juan Prim y Prats.
Con personalidades diferentes, pero con "espítiru" similar.
Consiguieron estar en unos puestos que fueron relevantes en el devenir de la nación.
Vidas apasionantes, acabaron de manera diferente, pero dejaron páginas escritas en la historia de España que nunca quedarán en el olvido.
Una de esas páginas gloriosas, la escribió el general Prim en la batalla de los Castillejos, otorgándole la corona por este motivo el título de duque de los Castillejos.


Según la épica y romántica pluma de Pedro Antonio de Alarcón, en "Diario de un testigo de la guerra de Africa", fue testigo directo de la arenga y posterior acción de Prim:


"...Ya lo había apurado todo, arengas, amenazas, órdenes, palabras de camarada y de amigo. Por segunda vez había intentado aquella arremtida dificultosa y por segunda vez el reimiento de Córdoba se había estrellado contra una bocanada de mortífero plomo.
Y el enemgo avanzaba entre tanto...y las posiciones conquistadas a precio de tanta sangre española iban a quedar por suyas...y el equipo de aquellos dos batallones caería en poder de los marroquíes (Nota de JJ: los soldados se habían desprendido de sus mochilas para poder combatir con más ligereza)...y España sería vencida por vez primera en el africano continente...
¡Oh no! Eso no podía ser. Los leones de Castilla harán un esfuerzo desesperado,el corazón de nuestros valientes responderá al acento supremo del patriotismo.
El conde de Reus (Nota de JJ: Prim, vamos) ve ondear ante sus ojos el estandarte de España que conduce un abanderado de Córdoba. El semblante del general se ilumina con el fuego de una súbita inspiración. Lánzase sobre la bandera, cógela en sus manos, tremólala en torno suyo como si quisiera identificarse con ella y rigiendo su caballo hacia las balas enemigas y volviendo la cabeza a los batallones que deja atrás, exclama con tremebundo acento:
─¡Soldados! Vosotros podéis abandonar esas mochilas porque son vuestras, pero no podéis abandonar esta bandera porque es de la patria. Yo voy a meterme con ella en las filas enemigas...¿Permitiréis que el estandarte de España caiga en poder de los moros?¿Dejaréis morir solo a vuestro general? Soldados...¡Viva la reina!
Dice y da espuela a su caballo y sin reparar en si va olo o le sigue la infantería, cierra contra las huestes contrarias con la bandera amarilla y roja desplegada al viento, suspendiendo por un instante la furia de los marroquíes, que contemplan asombrados tan grandiosa e impávida figura.
Los batallones de Córdoba no han sido sordos a aqella voz irresistible: ─¡Viva nuesto general!─, gritan vigorosamente y se abalanzan en pos suyo sobre los moros, y arrostran una muerte segura, y caen cadáveres sobre cadáveres, y siguen arremetiendo, y las ballonetas se cruzan con gumías, y mezclarse la sangre infiel con la cristiana..."

viernes, 1 de mayo de 2009

"¡Se va a liar parda!"

Vídeo del prólogo de la batalla de la escalinata, en la edición de las Bodas del 2009.
Vídeo tomado y colgado en youtoube por LaEslava de la Compañia del Norte.

Promocional Bodas 2009

Promocional de las Bodas 2009. ¡Disfutarlo!

lunes, 27 de abril de 2009

Redención en metálico.

Esto que hay aquí, es documento histórico de primera magnitud.
De cuando se podía uno librar del servicio militar con un pago en metálico, incluso en algunos casos se permitió enviar a un sustituto previo pago.
En su día una de las luchas de la igualdad, consistió en el logro del servicio militar obligatorio, para todo el mundo, sea cual fuera su cuna o economía. Para evitar que la juventud con menos poder adquisitivo se desangrara por los yermos africanos, mientras otros jóvenes privilegiados pasaban las tardes en los cafés y paseando con las señoritas.
Hoy con "la mili", siendo un recuerdo, todo se ve lejano y ajeno, pero en su día el servicio militar obligatorio fue un logro social, celebrado por los sectores más progresistas del pais.

Algo de historia al respecto:

"Tras la Restauración de 1875 se promulgaron sucesivamente hasta cuatro leyes de reclutamiento y reemplazo del ejército --en 1878, 1882, 1885 y 1896-- con un denominador común: desarrollar el principio de formación de reservistas esbozado en 1867, pero conservando los excedentes de cupo y las fórmulas de sustitución y de redención en metálico.
El tiempo de servicio --cuatro años en filas y otros tantos en primera reserva o reserva activa-- se redujo a tres en cada una de estas situaciones a partir de 1882. Los excedentes de cupo, llamados también reclutas disponibles, formaron una segunda reserva durante ocho o seis años respectivamente.
La sustitución se restringió poco a poco con el tiempo. En 1878 sólo se permitió a parientes hasta de cuarto grado y, a partir de 1882, únicamente entre hermanos.
Para los destinados en ultramar esta limitación no se aplicaba.
Mientras la sustitución no fue restringida a los lazos familiares, fue práctica usual el obtener el concurso de un sustituto mediante el abono de una cantidad de dinero.
Que la sustitución --como la redención-- fuese un medio de librarse de los riesgos de la guerra no puede imputarse a un solo país. En los Estados Unidos, por citar un caso, en plena Guerra de Secesión (1861-1865), el precio del sustituto en la Unión era de 1.500 dólares y en los confederados, de 600 dólares.
La redención en metálico por el pago de 2.000 pesetas fue reducida a 1.500 a partir de 1882, pero sólo para los destinados en la península.
El número de redimidos se mantuvo en tiempos de paz siempre en unos niveles aceptables, pues el redimido sólo acudía a este recurso después del sorteo y cuando estaba incluido en el cupo del servicio en filas.
Pero en el período 1895-1898, con motivo de la Guerra de Cuba, cuando se movilizaron reemplazos ya licenciados y se llamaron a excedentes de cupo, el número de redenciones en metálico se incrementó rápidamente.
Así, por ejemplo, si los redimidos en los años anteriores al conflicto había sido de 4.881 en 1891, 4.650 en 1892, 5.267 en 1893 y, en 1894, subió a 9.557 con motivo de la campaña de Melilla.
En 1895 se elevó a 17.890 para aumentar en los años siguientes a 21.374 en 1896, 17.800 en 1897 y 23.284 en 1898.
Al año siguiente (1899), disminuyó a 8.173.
Otro factor es el aspecto económico de la redención en metálico.
En 1886 se suprimió el Consejo de Redenciones y sus fondos pasaron a Hacienda. Hasta entonces, el Consejo había empleado parte de esos ingresos en cubrir los gastos provocados por los enganches y reenganches y cierto número de atenciones militares. Así, ese año entregó a Hacienda aproximadamente 80 millones de pesetas. A esta cantidad hay que añadir los ingresos por el mismo concepto en años sucesivos y que, por ejemplo, en 1899 sumarían --con el cálculo, por lo bajo, de 1.500 pesetas por cada redención-- más de 400 millones de pesetas de la época. En 1891, el ministro de la Guerra había presentado a las Cortes un proyecto de ley con la supresión de la redención y la sustitución, considerados injustos no sólo por la opinión pública sino también por el propio Ejército desde mucho tiempo atrás.
Pero no fue hasta 1912 en que una nueva ley de reclutamiento hizo desaparecer estos privilegios. "